Fue en una mañana de mucho frio, de nubes grises cubriendo el sol. Calles hùmedas por la lluvia de la noche anterior. Cruzaba la plaza aùn vacia, cuando mis ojos la descubrieron.
Estaba acurrucada debajo de un banco, dentro de una caja desarmada de cartòn, solo un mechon de su cabello oscuro, asomaba en su carita.
Quê noche ha pasado! Quê tristeza me causò esa niña!. Muchas preguntas en un segundo pasaron por mi mente. ¿Porquê no regresò a su casa? ¿Nadie la espera ni reclama? ¿dònde està su familia? ¿cuàl es el miedo de regresar? ¿No ha conseguido llevar nada para su casa?
Me acerquè con cautela para no asustarla y casi en un murmullo...le preguntè..
Què haces aquì?...Me mirò vacìa, una mirada sin vida, sin esperanza, como si las respuestas no tubiesen sentido en ese momento, con desgano a la vida, al presente sin futuro.
Volvì a preguntar, acariciando suave sus cabellos enredados y sucios por el abandono.
Nada.....me contestò.....me dormì aquì.
Le preguntè por su familia y no respondiò
Que difìcil se me hacìa preguntar.....y averiguar algo, como para poder ayudarla.
No se preocupe señora, no tengo miedo, vivo asi, hoy en èsta plaza, mañana en el lugar en que la noche o el dìa me encuentre. Duermo cuando estoy muy cansada y luego sigo....siempre sigo.
Comiste?... vamos a comer algo? tal vez encontremos en mi casa un abrigo para vos, seguro hay uno esperàndote.
Me siguiò muda..El silencio nos acompañò hasta llegar. No quiso entrar. Me esperò en la puerta, posiblemente como acostumbraba a hacerlo.
Le dì ropa para ella y otros familiares, me sentìa un poco nerviosa buscando algo que realmente le sirviera y fuese bonito y ùtil a la vez. Conseguì unas zapatillas, casi del mismo nùmero que ella usaba. Por fin podrìa quitarse las que llevaba casi dos talles màs grande.
Fui a la cocina, tenìa muchas milanesas preparadas ... se las dì todas, pan, fruta.... Querìa por lo menos ese dìa colmar casi todas sus necesidades. Sabìa que era imposible, me sentìa impotente...y a la vez desde mi pequeña colaboraciòn hacerle pasar un momento sin tener que revolver en las sobras de la basura.. Què làstima pensè... con eso no lograrìa sacarla de la calle y hacerle tener una mejor vida.
Listo le dije... aquì tenès las bolsas.... son muchas.... podès? te puedo alcanzar a algùn lado?
No señora.... me contestò. Ahora puedo volver a casa. Ya tengo para mi familia. Ellos no pueden, son màs chicos que yo. ¿sabe? hace`poquito cumplì los nueve por fin soy la màs grande, ellos necesitan de mi.
Me mirò, sin dar las gracias..... no hacìa falta....Su mirada pudo màs que las palabras, y mi pecho quedò con una angustia infinita a pesar de mi pequeña colaboraciòn.
Ya no llovìa. Por lo menos esa mañana auguraba una buena jornada para la niña.
Mañana, una historia que se repite.
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